Friedrich Nietzsche
Según Bachelard el fenomenólogo no tiene aquí nada que ver con el crítico literario que como se ha observado con frecuencia juzga una obra que no podría crear
Según Bachelard, el fenomenólogo se sitúa en un plano completamente distinto al del crítico literario. Mientras que este último se dedica a juzgar y analizar las obras de otros, el fenomenólogo se sumerge en la experiencia misma de la creación. El crítico literario, por su naturaleza, actúa como un observador externo que busca encontrar fallas y virtudes en una obra ya existente, pero carece de la capacidad de crear algo nuevo por sí mismo. En cambio, el fenomenólogo se adentra en las profundidades de la experiencia creativa, explorando sus misterios y desafíos desde adentro. Para el fenomenólogo, la creatividad no es solo una actividad intelectual, sino una fuerza vital que impulsa la existencia misma. Al sumergirse en esta energía creativa, el fenomenólogo se convierte en un co-creador del universo, en sintonía con las fuerzas primordiales que animan la realidad. En este sentido, el fenomenólogo trasciende las limitaciones del crítico literario, conectándose con la fuente misma de la creación y la transformación. Solo a través de esta profunda inmersión en la experiencia creativa puede el ser humano alcanzar su verdadero potencial y llegar a comprender la naturaleza intrínseca del arte y la vida.
